Recuerdo aquellos bellos tiempos cuando era un joven universitario cursando la carrera de ingeniería industrial en la Universidad de Sonora, lleno de sueños, ilusiones y gases (luego contare esa parte). Recuerdo que los “mas grandes” venían a contarnos a nosotros los jóvenes e fácilmente impresionables, historias fantásticas sobre como habían entrado a hacer sus practicas profesionales en la planta de estampado y ensamble Ford Hermosillo.
Como aspirante a ingeniero, uno escuchaba las fantásticas historias de como grandes “prensas” doblaban y formaban el metal para formar las puertas, de cómo había “robots” dentro de la planta que soldaban los automóviles, de cómo miles de personas “armaban” los automóviles y de cómo cuando redactaban emails usaban “comillas” para todo sin razón aparente alguna.
También platicaban como todos los ingenieros iban a “La pasadita” donde las tortas estaban bien buenas. Hasta hace poco descubrí que la pasadita era una pequeña fonda de comida y no un burdel que estaba cerca de la planta. Como tengo la fortuna de trabajar en el nuevo parque industrial, pues pude visitar el famoso local de la Pasadita.
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viernes, junio 25, 2010
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