viernes, enero 15, 2010

Restaurant La Ponderosa

La ponderosa. El nombre de este lugar me sonaba mucho… no fue hasta que lo busque en una cosilla llamada la internet que descubrí que era el rancho donde vivían los Cartwright de la seria Bonanza, además de que también es una especia de pino y también una comunidad agrícola de la costa de Hermosillo que gracias a dios ya tiene agua y drenaje… (¿?)

Tengo vagos recuerdos de este restaurante de ir a comer pizzas una vez, pero esos recuerdos son tan vagos que no vale la pena esforzarse mucho en recordarlos. Siempre que pasaba por ese punto de la ciudad, y veía el local pensaba: “yo una vez comí ahí” y seguía mi camino. Pero un buen día me arme de valor y dije: “yo voy a comer ahí” … y así pasaron los años hasta que hace poco me mi novia me dijo: “¿comemos ahí a ver que tal?” y di vuelta a la derecha al estacionamiento.
Mis recuerdos son tan vagos, que recuerdo el restaurante como foto de los 70's.
Llegamos y lo primero que note fue la falta de personas comiendo, pero la abundancia de empleados atareados en la cocina que se puede ver por los grandes ventanales del lugar. Me senté junto con mi ahora prometida en aquel sobrio lugar con mesas de lamina con el logotipo de Pepsi, de las que se usaban antes de esas que tienen el tablero para jugar damas inglesas –ajedrez no, porque no se jugar =(-  y esperamos un momento hasta que salieron a tomarnos la orden. Lo que si me sorprendió fue ver que vendían pizzas, hamburguesas y hot dogs. Ordenamos una pizza y una hamburguesa con queso -cheeseburguer c/papas como nos corrigió nuestro mesero.

Primero llego la hamburguesa. Las papas, típicas congeladas cortadas curly que no eran del todo mal, pero la hamburguesa… mi primera impresión de la hamburguesa fue que estaba demasiado chica,  pero cuando procedí todas mis impresiones cambiaron. La hamburguesa estaba bastante buena y me declare totalmente incompetente para saber si la carne era congelada o hecha a mano. Estaba muy muy buena y parte del sabor fue esa mágica combinación de mayonesa y lechuga.

En mi casa nunca se han complicado mucho la vida, así que la ensalada preferida de mi casa es lechuga y mayonesa. El secreto esta –como en esta hamburguesa- de picar la lechuga antes de ponerle la mayonesa. Imagino yo que el agua que suelta al picar la lechuga cuando se mezcla con la mayonesa producen una reacción química que no puede provocar otra cosa mas que alegría. Inténtenlo si no me creen, la mayonesa, como ya lo he tocado en otras ocasiones, tiene que ser Best Foods. Esto a mi ver, es la base del éxito de la hamburguesa.
Después llego la pizza. Una pizza de tamaño mediano y como a mí me gusta, la masa no muy gruesa, pero no muy delgada. Aquí también hay dos secretos, la masa y la salsa. La masa la hacen ahí mismo o al menos así parece ya que tienen maquinas para amasar (sin albur) y sacos y sacos de harina, y la salsa con el toque ideal de condimentos, más que nada el toque exacto de orégano. La pizza estaba bien cocida y con la orilla un poco tostadita y el sabor del queso también aporta mucho. Toda una delicia, puesto que me la termine de una sola sentada.

La ultima agradable sorpresa fue ver que ofrecen sodas en botellas de vidrio y cerveza que también es del grupo Modelo… maldito Pasitos Bours.
Los precios han sido distorsionados para proteger a los inocentes.
Algo que se me hizo curioso es la cantidad de gente que llama por teléfono para ordenar y después recoge, y eso explica el número de personas en la cocina. Este restaurante (al igual que pizzería Italia) tiene mucha clientela de este tipo. Se podría llamar también, y espero no estar equivocado y si lo estoy pues que pena, que es un restaurante de culto.

Los precios son bastante accesibles y aunque las porciones no son tan grandes, el sabor lo vale.

Yo le daría 4 Cartwright de 5.

Ubicación