domingo, enero 09, 2011

Dekeji

Después de un buen tiempo fuera de combate por causas de fuerza mayor (trabajo y pereza) volvemos a las andadas. Últimamente y por las fecha de fiestas decembrinas he tenido oportunidad de ir a mas restaurantes y no tanto comida callejera… aunque pensándolo bien con tanto frío que ha estado haciendo , no le veo absolutamente nada de malo con esto ultimo que acabo de escribir, así que en vez de borrarlo y comenzar con otra introducción pretendan que no lo leyeron y de esa manera, las personas que entran al blog y solamente ven las fotos pensaran que le pongo muchas ganas porque escribo mucho.
Llegue a este restaurante porque me gusto la fachada y además se menciono en los foros de urban freaks, donde anunciaban su inauguración. No se que significa Dekeji, pero espero que no sea las iniciales de los apellidos de los dueños o algo así. En su logotipo se ostentan como “comida fusión”, que no es otra cosa mas que combinar o “fusionar” dos o mas estilos de cocina para conseguir un platillo original. Esto empezó   por los años 70’s, justo después de que se termino la guerra de Vietnam o de cuando los Bee Gees sacaron su primer disco (no tengo el dato exacto). Lo que si es bueno, es ver en esta cuidad comida fusión, aunque  un poco tarde, pero mas vale tarde que nunca.

Básicamente el principal atractivo de este restaurante es una parrilla mongola, que consiste es una plancha donde guisan los ingredientes que tu escoges de una especie de buffet de productos crudos, pero vamos por partes.
El menú es variado, pero como lo que mas te llama la atención es la plancha gigante al fondo del restaurante, pues eso es lo que de seguro vas a ordenar. Pedimos dos sopas para comenzar, las cuales aunque estaban un poco pasadas en grasa, estaban muy bien condimentadas y con muy buen sabor. Una de ellas era de wonton relleno y la otra era de fideos y carne. Ambas muy buenas pero la de wonton tenia un poco mas de sabor en el caldo, aunque el wonton era gigantesco. Muy recomendables.
Fideos
La otra
Después de ahí todo vino cuesta abajo para mi; para empezar lo malo de la parrilla mongola en un restaurante es que te tienes que levantar, lo que va contra la religión que profeso que dicta que una vez que te sientas a comer, solo debes de levantarte para: a) ir al baño, o b) servirte otra vez. Así que el levantarme para hacer que cocinaran mi comida no fue la mejor idea… eso o fue una mala sincronía.
Llegas a la barra y empiezas a escoger tus ingredientes en un bowl de acero inoxidable, donde después lo pesan y en base a eso es como te cobran. Después te retiras a tu mesa a esperar y rezar a tu deidad favorita que la combinación de carne, puerco, pollo y diversos vegetales, como cebollas, pimientos, germinados, champiñones, etc., haya sido la correcta y los sabores que escogiste combinen perfectamente, con una de las salsas que tienen al final.
Lo otro que no me pareció bien, y que por comentarios que he recibido al parecer ya esta corregido, es que no te dan algún tipo de complemento como arroz o fideos de cortesía, como se acostumbra en este tipo de lugares en Estados Unidos. Espero que hayan recapacitado en esto y solamente por haberles caído mal no me hayan servido arroz.
No en la foto: arroz blanco.
Seguido de esto llego la peor parte, la cuenta. Estoy consciente que al abrir un nuevo negocio no siempre todo esta funcionando al 100% y  que algunas cosas van a faltar, pero lo que no puedo concebir es que en estos días que vivimos incertidumbre económica y asesinatos de servidores públicos, que los negocios acepten tarjetas. También estoy consciente de que cuando se solicita una terminal para acaptar pagos con tarjetas bancarias, no es inmediata la activación de esta. Lo que si no acepto es que te digan que la terminal no funciona después de 1 hora de estar consumiendo productos. He llegado a lugares donde muy cortésmente de comentan que la terminal no funciona antes de empezar a consumir; si tienes ganas de comer ahi, vas por dinero y vuelves, pero que tengas que ir por dinero después de comer, no es nada agradable.
No en la foto: terminal funcionando.
El mesero, cuando trajo la cuenta, aun no decía nada, cuando saque mi cartera completamente llena de tarjetas, pero no de efectivo, comento: “nada mas que no sirve la terminal, la activan hasta el lunes…” yo le respondí que no traía efectivo y no podía esperar ahí sentado hasta el lunes, puesto que tenia que ir a trabajar para ganar dinero para pagar mis tarjetas. El mesero no supo que decir y tuve que ir al cajero de mi banco que nunca tiene efectivo a sacar efectivo y como no tenia efectivo, tuve que llegar al cajero de otro banco, donde me cobraron una comisión por disponer de efectivo para pagar.

En fin, no fue una buena experiencia, aunque si le daría otro oportunidad al lugar. Había mas platillos en el menú y tal vez vuelva a probarlos, pero solo el tiempo y cuando mi irracional odio hacia los lugares que me causan coraje disminuya…

Yo le Daria 2.5 terminales de 5.

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Dekeji