jueves, febrero 18, 2010

La Cura

Después de unas merecidas vacaciones, hemos vuelto con más bríos y pujanza… últimamente más pujanza que otra cosa. No está de más presumirlo puesto que no voy cada quince días, que me fui de vacaciones a las lejanas tierras de Europa y tengo algo de material para el disfrute de ustedes mis pocos pero efusivos lectores.  Aun no decido como subir este material debido a que en mi nuevo hogar no cuento con los recursos para el adecuado mantenimiento del blog -no tengo computadora pues, ya lo dije :( - pero empezaremos a trabajar en ello y sin olvidar lo más local, puesto que todavía quedan pendientes muchos locales que revisar.

Y hablando de ello, el caso que nos atañe el de de hoy, este establecimiento de mariscos (sin albur) y tostadas La Cura. Desde hace algún tiempo he detectado en la cuidad el crecimiento de este tipo de establecimientos donde se venden mariscos fríos, que aquí en la soleada cuidad de Hermosillo son muy fáciles de conseguir frescos debido a la cercanía con el mar.


 
Siempre he sido afecto a todo tipo de mariscos, sobre todo en lo que coctelera fría se refiere (¡como extraño la piedra en Empalme!) que es como la mayoría de ellos son servidos y consumidos aquí. A lo que no era muy afecto es a este tipo de carretas o locales que han proliferado últimamente aquí en Hermosillo.

Un día, en uno de esos sábados que vas a trabajar pero en realidad no trabajas, me invitaron a degustar de unas tostadas de mariscos y dije vamos. Y si, fuimos. Cuando llegamos observe este local que está decorado como si el dibujante de Bob Esponja se hubiese caído y golpeado muy fuerte en la cabeza y hubiese tenido un derrame cerebral y quebrado la mano al mismo tiempo, así del tipo “pirata” (no es peyorativo). Nos sentamos en las bancas tipo cafetería de preparatoria y nos dieron la carta, la cual contenía todo tipo de combinaciones exóticas de mariscos, salsas y frutas que al parecer no tenían sentido, pero que lo fue teniendo conforme llegaban oleada tras oleada de bondades del mar.
 
Este establecimiento sirve cocteles de nombres como ‘Agasajo’, ‘Maleficio’, ‘Copa del Sur’, etc. que no tuve oportunidad de degustar, pero de lo que si tuve ocasión de probar fue de las tostadas. Lo he de confesar, yo no sé comer tostadas. Se necesita una educación estrictamente tostadil desde muy temprana edad para poder manejar sin problemas una tostada. Ahora, estas tostadas son verdaderamente gigantes y no precisamente lo que podría llamar una comida que agrade a la vista (ya que, como me he quejado muchas veces, aquí en Hermosillo como en USA, el pensamiento general es que mas es mejor). El primer problema llega a la hora de querer levantarla del plato y morderla sin que se te caiga la mitad de los ingredientes… te dan un tenedor, pero esto le quita todo punto de pedir una tostada
 
 Lo que importa aquí es el paladar y este se da todo un festín; la mayoría de los mariscos, llámese pulpo, calamar, caracol, camarón, etc. Tienen su punto de cocción el cual es algo truculento de lograr, puesto que la textura debe de ser firme, sin llegar a ser dura ni plástica pero tampoco puede ser muy suave. Pues aquí no tendremos ese problema, los mariscos estaban al punto y acompañados de las diversas salsas de mágicas mezclas (jugo maggy, habanero, mayonesa, chipotle, worcestershire, cátsup, etc. etc.) que junto con la textura de la tostada, el rango de sabores en cada mordida es enorme y el resultado sumamente satisfactorio como delicioso.
 
arrrg!
Serán necesarias varias visitas para probar todas las variedades de tostadas y cocteles que se ofrecen pero, si saben de algún otro local que ofrezca productos parecidos, no duden en recomendarlos, puesto que esta es una muy buena opción, sobre todo para esos días de sed.

Yo le daría 3.5 piratas de 5

Ubicación