martes, octubre 26, 2010

Horno de Castilla

Es verdaderamente  un problema para mi mantenerme actualizado en cuanto a los lugares que visito y es aun mas un problema el recordar los menús, los precios y los detalles de donde voy, puesto que con la edad, el alcohol, la televisión y las caminatas por la playa al atardecer, son demasiadas cosas y mi memoria va fallando; y mas aun cuando los lugares no tienen absolutamente nada de información en internet, pero haremos un esfuerzo por recordar este lugar y además es un pretexto mas para volver a ir.
Este restaurante de comida ibérica, como al parecer se jacta de serlo por el decorado y por el nombre del lugar (aunque no se porque tienen a pintores italianos en la paredes) tiene un muy buen menú que lo respalda. Al parecer este restaurante es hermano del Five Palms de Obregón y de San Carlos que se especializan en comida “gourmet“. La verdad nunca he entendido bien el concepto de comida gourmet o el porque una comida es mas gourmet que otra, o quien es el que decide que es y que no es gourmet, pero pues aquí estamos.
Cuando llegue al mencionado lugar, sentí una opresión en el pecho, la misma que te da cuando te detiene la policía manejando después de 7 cervezas, esa sensación de que vas a pagar mucho dinero por los eventos que están a punto de suceder…
suerte que fui invitado, así que la sensación desapareció pronto y dio paso a un sentimiento de hambre. El menú es el típico que te puedes esperar de un restaurante elegante: entradas, sopas, ensaladas, pastas, mariscos, carnes y postres. El Horno de Castilla ofrece una amplia variedad para todos los gustos, mientras que estos gustos sean  los que vienen en el menú.
El aceite y el vinagre juntos por primera vez.

Cuando te reciben y te traen tus bebidas, inmediatamente te ofrecen una botana de quesos y jamón serrano. Ya nos habían advertido sobre esto y nos habían advertido que dijéramos que no, así que así lo hicimos. El mesero se mostró bastante insistente en darnos queso y jamón, pero después de usar varias técnicas de confusión mental, el mesero no volvió a aparecer por nuestra mesa… espero se encuentre bien. El chiste de esto es que tienen una maquina porta-jamones que es una especia de tocador de abuelita con ruedas que te lo traen a tu mesa y te parten el jamón ahí mismo (sin albur). Es una maquina igual en la que rebanan el jamón en el super, solo que esta es manual y tiene una polea que lleva de un lado a otro el jamon, manteniendo la cuchilla redonda rotando en el mismo lugar lo cual debo de aceptar, se ve bastante bien y luce con mucho estilo. Obviamente te cobran la maquina casi completa por el jamón y el queso, pero si tienen para pagar por ver funcionar la maquinita, adelante.

Llegaron las entradas las cuales entraron muy bien. La primera fue unos champiñones rellenos caracol con una salsa como de pesto, que sabia a pesto y parecía a pesto, pero no era pesto. Bastante buenos, ya que el caracol estaba cocido al punto y los hongos sabían frescos.
La segunda entrada que también me gusto mucho, fue una tortilla española. Al decir tortilla me refiero en ambos sentidos, es decir, que era una tortilla española y que era una tortilla, puesto que estaba muy chiquita, pero con un sabor grandioso;  el huevo, la papa y  la cantidad exacta de sal, decorado con un poco de jamón serrano y un chorrito de aceite de oliva. Muy buena entrada.
Después continuamos con la carne. En la mesa se pidieron bastantes cortes y un pescado, de los cuales no puedo hablar mucho, puesto que solo probé un bocado, pero de todos los que probé ninguno me desagrado. El que mas me gusto fue un corte de filete que tenia una crema de roquefort muy bueno, ya que el roquefort no opacaba el sabor de la carne ni viceversa, era el matrimonio perfecto si un filete de cabrería se casara con un pedazo de queso roquefort.
Pescado con verduras y crema

Filete con alcaparras

El ganador.

Después llego la estrella del espectáculo que hicieron que los miles y miles de pesos que pagamos valieran la pena: el chamorro. Hay dos tipos de chamorro y yo pedí el clásico (aunque ya me dijeron que el chamorro al horno de castilla también esta muy bueno). Este chamorro adobado estaba justo y como debe de ser un chamorro; la carne literalmente te desprendía del hueso, el sabor casi dulce de la carne de puerco, combinado con la grasa del mismo y el adobo, hicieron de este chamorro todo una experiencia para recordar, además de que el precio no era uno de los mas descabellados. Altamente recomendado.

Francamente, se lo merecía.

De los postres, la verdad no eran nada así como para aventar cohetes al aire, tal vez dos o tres palomitas y un chiflador solamente, así que no me molestare mucho escribiendo sobre ellos; no tienen nada de especial y los sabores no son tan espectaculares. Espero que le metan mas ganitas a este departamento, puesto que es en lo único que no están a la altura con todo lo demás.
El postre incomodo.

En la parte de arriba del restaurante se encuentra la cava de vinos en una espacie de tienda “gourmet” donde hay lo que toda cocina moderna necesita y requiere: cuchillos victorinox, batidores manuales, sartenes, paellas, molinos Peugeot , etc. Y productos de la canasta básica como pâté de foie, abulon, angulas, parmesano reggiano, etc. Cuando subí a la parte de la tienda me di cuenta que había olvidado mi cámara y jure que si bajaba no volvería a subir, puesto que estaba muy lleno y yo soy un hombre que cumple mis promesas, así que no hay fotos de la parte de arriba.
Foto de lampara.

Toda una experiencia este restaurante. Como lo he dicho en otros posts, debemos de apoyar la diversidad de comidas a donde sea que fuéremos, pero sobre todo aquí en nuestra cuidad. Hermosillo esta creciendo y debemos de dar oportunidad a todos, así que dense la oportunidad de ir al lugar. No es la mejor comida que he tenido, pero es bueno saber que hay un restaurante que hace un esfuerzo por estar a la altura que quiere representar y servir productos de calidad y bien preparados.

Yo le Daria 3.5 hornos de 5.

Click para ubicación.